Piedras en el Camino

PIEDRAS EN EL CAMINO

Siempre adelante

El camino que llevaba a la cima de la montaña era empinado, sinuoso y repleto de piedras. Todos querían llegar a lo más alto pues habían oído hablar de la paz y tranquilidad que allí se respiraba y, como no, de las hermosas vistas. Decían los más ancianos que todo el que coronaba la cima volvía siendo más sabio. Pero sólo de cuando en cuando alguien conseguía llegar arriba, la mayoría de las personas que lo intentaban se quedaban por el camino; unos al poco de empezar, otros a la mitad y otros, casi llegando al final.

 

¿Qué producía tanto obstáculo?

Las piedras. Las piedras eran un verdadero obstáculo y el camino estaba repleto de ellas.

Algunas producían espantosos tropiezos y torceduras. Ante esto, los caminantes se echaban a un lado del sendero…unos se quedaban allí tumbados, lamentándose durante el resto de su vida, otros volvían a casa, dándose por vencidos, y otros, una vez recuperados, continuaban subiendo.

Había otras piedras que captaban rápidamente la atención de los transeúntes debido a su hermosura y su luminosidad. Eran piedras realmente exóticas. Muchas personas se reunían a su alrededor para observarlas y estudiarlas. Algunos les sacaban provecho inventándoles alguna utilidad, otros se quedaban por siempre sentados observándolas, maravillados por su belleza, y otros, continuaban subiendo.

También entorpecían el camino piedras de un tamaño tan grande que cerraban el paso. Entonces, siempre llegaba alguien muy fuerte y las levantaba con sus brazos o alguien muy inteligente que ingeniaba el modo de echarlas a un lado, sirviéndose de cualquier herramienta. A algunos les gustaba tanto sentirse fuertes o inteligentes que se quedaban allí demostrando a todo el que pasaba cómo eran capaces de mover esas enormes piedras, otros se quedaban a un lado, mirando con admiración a estas personas, y otros, simplemente, continuaban subiendo.

Los había también que disfrutaban mucho por el camino y se lo tomaban con calma, saboreando cada rincón del sendero y cada instante que sucedía. Algunos de ellos se dedicaban a mostrar las maravillas del camino a los que llegaban detrás, otros se atrevían a internarse en el bosque para conocer con más detalle los secretos de aquel lugar, y otros, continuaban subiendo.

Muchos eran aquellos que lo que más les gustaba del camino era conocer a las personas que se cruzaban e interactuar con ellas. Algunos se quedaban en un punto de mucho tránsito para conocer así a más gente y hacer muchos amigos. Otros se enamoraban y, en estos casos, unos se quedaban con su pareja en un claro del bosque, donde formaban un hogar, otros se quedaban eternamente esperando que apareciese esa persona con la que parar para siempre, y otros, solos o acompañados, continuaban subiendo.

 

Y si bien muy pocos conseguían llegar a la cima, los que lo conseguían lo hacían conociendo el dolor y las ganas de rendirse, la hermosura de la naturaleza, la fuerza y la debilidad, el ingenio, el amor y la soledad, la luz y la oscuridad…

Una vez arriba, no era más que la cima de una montaña, la misma montaña que, antes de subir, miraban desde la ladera. Solo que ahora podían mirar desde más arriba y ver un poquito más allá. Ahora podían mirar con unos ojos nuevos.

Y, sobre todo, podían decirse a sí mismos:

“Coroné la cima de la montaña a pesar de las piedras del camino. Nunca me rendí. Siempre adelante.”

 

REFLEXIÓN:

Con este cuento quiero hacer una breve reflexión sobre la diferencia entre sobrevivir y vivir.

Lo primero, sobrevivir, es cuando nuestros pasos están condicionados por los obstáculos que vamos encontrando en nuestra vida. Estos obstáculos pueden servirnos para estancarnos, hacernos retroceder e incluso, en el mejor de los casos, hacernos más fuertes o ayudarnos a tomar caminos alternativos. Sobrevivimos a las circunstancias de nuestra vida.

Lo segundo, vivir, es continuar nuestro camino, seguir adelante con nuestros sueños, anhelos y objetivos a pesar de las piedras que nos entorpecen el paso. No perder nuestra meta a pesar de las circunstancias. En definitiva, seguir adelante. Y para esto no debemos olvidarnos nunca de nosotros mismos, de quiénes somos y qué queremos en nuestra vida.

Y tu… ¿vives o sobrevives?

 

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4 comentarios en “Piedras en el Camino

      1. Lo bueno es que esas piedra te inspiró a crear algo lindo. Saludos y espero que ya estés en la cima 😉

      2. Gracias Veli…como siempre tus comentarios me motivan a seguir adelante. Un abrazo!

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