El Desván

El desván de la antigua casa de campo siempre estaba cerrado. Susi y Pablo veían la llave colgada del cuello de su anciana tía y morían de ganas de cogerla y abrir rápidamente la puerta para investigar. Pero tía Gilda era grande y fuerte, y no se separaba de aquella llave ni cuando dormía.

Susi y Pablo se preguntaban qué secretos escondía el desván y pasaban las horas asomando un ojo por la cerradura intentando vislumbrar alguna sombra o pegando bien la oreja a la puerta para escuchar qué sucedía allí dentro.

Y cada día, entre los dos, creaban sus propias historias a partir de algún extraño ruido o alguna sombra sospechosa:

– Desfiguradas formas de lo que parecían ser enormes ogros.

– Las fuertes pisadas de un rabioso gigante.

– La silueta de un ratón que bailaba claqué.

– El susurro de los conjuros de una malvada bruja.

– Extrañas criaturas que revoloteaban en el techo.

– El llanto de una princesa encerrada.

– Hadas que jugaban al escondite.

– Duendes que cosían los vestidos de tía Gilda.

A partir de cada sonido o cada sombra que débilmente percibían, los niños creaban historias secretas que les mantenían unidos en el misterio.

 

Susi y Pablo crecieron y heredaron de su tía aquella maravillosa casa de campo y, con ella, la misteriosa llave. Al cabo de los años, volvieron a la puerta del desván, esta vez la llave colgaba del cuello de Susi. Junto a aquella cerradura los dos hermanos se miraron fijamente durante un largo rato, ella sostenía la llave en sus manos.

En ese momento, Clara, la hijita de Susi subió corriendo las escaleras:

– “¡Mamá, mamá, ¿qué hay en el desván?, ¿qué hay en el desván?”

Los dos hermanos se miraron fijamente, esbozando la misma sonrisa cómplice que en otro tiempo les unió en los largos veranos de aquella vieja casa. Susi, volvió a colgar la llave de su cuello y Pablo le asintió en silencio.

– “Un misterio pequeña, un misterio…” – contestó Susi, apretando, con fuerza, la llave entre sus manos.

 

REFLEXIÓN:

Cuando somos niños, nuestra colorida fantasía nos ayuda a entender el mundo y sus misterios y esto nos da una energía especial en nuestro interior…el gusanillo de lo mágico y desconocido.

Al crecer y ser adultos esta magia se pierde… a no ser que, conscientemente, dejemos parcelas de nuestra vida en manos del misterio.

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6 comentarios en “El Desván

  1. ¿Qué hay en el desván? Me ha gustado el cuento, me ha parecido incluso muy cinematográfico. Gracias por tu entrega al maravilloso misterio de los cuentos.

    1. ¿Que qué hay en el desvan? la hermosura de lo desconocido, el cosquilleo en el estómago ante esas aventuras en busca de descubrimientos que sabemos imposibles pero en los que el gozo está en la propia aventura…
      Gracias Gerard!!

  2. Hoy en día no dejamos que los niños imaginen, que sean capaces de crear. Los introducimos en la tecnología desde muy pequeños y van perdiendo la capacidad de asombro. Excelente mensaje. No dejemos morir la maravillosa mente del ser humano.

    1. Cuanta razón tienes Veli! Apaguemos un rato la televisión y dejemos a los niños explorar e investigar saciando esa infinita curiosidad que les caracteriza.
      Un abrazo!!!

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