En la Niebla

Cada vez que Sofía y Roberto iban a visitar a la abuela paseaban por el pequeño bosque de chopos que había rodeando la casa, les encantaba jugar al escondite entre sus alargados troncos.

Pero aquel día de invierno, una densa niebla cubrió los árboles en cuestión de segundos mientras los niños se escondían. De repente todo se volvió blanco, el aire era espeso y no alcanzaban a ver más allá de un paso. Se asustaron. Roberto llamaba a Sofía y ésta llamaba a su hermano pero les resultaba imposible reconocer de dónde procedían las voces. Era como si aquella bruma lo cubriera todo, hasta los sonidos.

Los niños cada vez tenían más miedo, caminaban despacio temiendo chocar con algún árbol al tiempo que gritaban sus nombres… pero no había manera. La niebla les aturdía cada vez más.

Entonces, Sofía tuvo una idea:

– ¡Juguemos a la gallinita ciega! – gritó sin saber muy bien hacia dónde – siempre se nos ha dado bien y no es muy diferente a esto… sólo tenemos que cerrar los ojos y buscarnos en silencio.

Así lo hicieron, cerraron fuerte los ojos y la blanca niebla se volvió oscuridad. Caminando con las manos hacia adelante fueron esquivando árboles y arrastrando sus pies fueron esquivando piedras. Tan sólo guiándose por el sonido de sus pisadas, sus manos fueron reconociendo aquellos rincones entre los chopos que tantas veces habían recorrido. Al fin, las manos de Sofía y Roberto se encontraron entre la niebla.

Volvieron a casa jugando a los piratas, rastreando el camino de vuelta en busca del tesoro… ¡la tarta de chocolate de la abuela!

 

REFLEXIÓN:

A veces nos perdemos en la niebla de nuestros pensamientos. Cuando esto pasa, cuando no podemos pensar con claridad, lo mejor es no hacerles caso y dejarnos guiar por nuestra intuición… andando a tientas como si tuviésemos los ojos vendados.

Este cuento nos invita a reflexionar sobre como cuánto más miremos la niebla, más nos entorpecerá.

Por otro lado, también nos empuja a buscar maneras diferentes de salir de situaciones en las que nos sentimos atrapados. La mayoría de las veces, la solución está en ti, sólo tienes que dejar fluir al niño interno que llevas dentro y que se deje llevar por su intuición… aunque puedan parecer alocadas sus respuestas.

Con niebla o sin ella tu camino seguirá estando ante ti.

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4 comentarios en “En la Niebla

    1. Gracias a ti, Angela! El lunes empecé la semana con la hermosa historia de tu flores y me ayudó mucho…me alegra que hoy haya sido mi cuento el que te haya ayudado a ti…así es la vida!
      Un besazo

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