La Noche de los Difuntos

La noche del Día de los Difuntos a Nico, a pesar de tener ya una cierta edad, le seguía poniendo los pelos de punta. Y aquel 31 de octubre no sería menos… pues el mismísimo Diablo vino a visitarle.

– ¡Vengo a hacer un pacto contigo! – dijo el diablo con su voz grave, llenando con un calor asfixiante aquel dormitorio.

Nico, que era un joven muy temeroso, se arrinconó a un lado de su cama tapándose con las sábanas. No podía decir una sola palabra.

El Diablo continuó:

– Te quitaré ese miedo que siempre te acompaña, durante un año completo, si tu, a cambio, me prestas tu corazón. Quiero conocer qué es eso que os hace tan vulnerables a los humanos.

El joven, que no podía sostenerse del miedo que tenía, inmediatamente aceptó el trato. Cuando el demonio se marchó, Nico estaba realmente aliviado, ya no sentía los latidos acelerados de su corazón que, desde pequeño, le habían acompañado a cada instante. Esa noche, durmió profundamente, con esa paz que perdió hace tantos años.

 

Al cabo de un año, el Diablo volvió con el corazón del muchacho en la mano:

– ¡Aquí tienes tu corazón! He sufrido de tal manera tentando a los humanos que he pasado todo este año encerrado en una oscura gruta para evitar sentir compasión. A la vez, esa soledad me ha producido tanta tristeza que he temido no poder salir nunca de la oscuridad.

El muchacho, cuyo rostro se mostraba más pálido que nunca, contestó:

– Pues yo me quedé tan solo que me he dedicado a tentar a las personas a cambio de compañía para así, de alguna manera, sentir el calor humano.

 

REFLEXIÓN:

Guillermo Borja (1951-1995), psiquiatra mejicano que revolucionó el mundo de la psicoterapia, planteaba la siguiente cuestión: ¿Para quién trabaja el Diablo? A lo que contestaba que era obvio que para Dios, que es omnipotente y tiene todo el poder.

El diablo da muchas oportunidades porque está puesto por Dios para tentarnos, para ponernos a prueba. Podemos sucumbir o sacar nuestra esencia. Si no hay reto, no hay victoria

El Diablo, ese gran tentador, aparece en los cuentos simbolizando todas esas cosas, personas, sustancias, televisión, juegos… que, en un momento de debilidad, nos alivian pero nos esclavizan para siempre. Las adicciones, entendidas como todo aquello que nos entretiene impidiéndonos ser nosotros mismos. Desde esta visión, te planteo una pregunta: ¿cuáles son las trampas o engaños que tu mismo te creas para no entrar en ti mismo/a, para no ser?

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4 comentarios en “La Noche de los Difuntos

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