La Alfombra Mágica de los Cuentos

La abuela de Sofía tejió para ella una mantita confeccionada a base de retales de tela inservibles que fue uniendo hasta que dio como resultado… ¡una alfombra mágica!

Por las tardes, después de merendar, Sofía echaba su mantita al suelo, frente al abuelo, y lo escuchaba atenta y entusiasmada. A veces le contaba cuentos de esos de toda la vida como caperucita roja, Juan sin miedo o Garbancito, otras, le relataba anécdotas de su experimentada vida, y, otras veces, historias que inventaba sobre la marcha en las cuales Sofía era la protagonista y vivía un sinfín de aventuras. La abuela, sentada en su sillón de la salita de estar, los contemplaba con un gran placer como si de su novela preferida se tratase.

La mamá de Sofía le decía:

– ¡Niña, vas a coger frío ahí, tirada en el suelo!

A lo que Sofía contestaba:

– Pero mamá… ¡no te enteras!, ¿no ves que es una alfombra mágica? No estoy tirada en el suelo sino… ¡volando por el aire!

Y realmente era una alfombra mágica pues cada vez que la niña la echaba al suelo surgían montones de cuentos e historias para contar y escuchar.

 

Sofía creció… y se dedicó a volar por todo el mundo en su alfombra mágica escuchando y contando cuentos, relatando las más divertidas anécdotas y, en ocasiones, inventando historias sobre la marcha para todas esas personas especiales que encontraba en su camino.

 

REFLEXIÓN:

A todos los niños les gusta que les cuenten cuentos… a los mayores también. A todos nos han contado cuentos alguna vez, en unas ocasiones en forma de cuentos como tal y otras como historias, anécdotas o leyendas familiares o del barrio. A todos, niños y adultos, se nos ilumina la cara cuando escuchamos una bonita historia.

Con este cuento quiero invitarte a que cuentes cuentos siempre que puedas, reales o inventados, pues hay muchos niños deseosos de que alguien lo haga para ellos. Estos niños, a veces, son de corta edad y otras, sin embargo, son personas cuyo niño interior sigue deseoso de que alguien le dedique un poco de su tiempo.

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4 comentarios en “La Alfombra Mágica de los Cuentos

  1. Precioso cuento.
    Debido al escaso tiempo que muchos padres le dedican a sus hijos, por el trabajo….. hace que cada vez más se olviden de contar cuentos.
    Pero es verdad, y lo he podido comprobar, que cuando le cuentas un cuento a un niño se le ilumina la cara, y quiere incluso participar en el mismo, haciéndote preguntas, o incluso invitándole a que haga sonidos, es genial. Pero como bien dices a los mayores también nos gustan que nos cuenten historias, a veces incluso más que a los peques.
    Gracias María por seguir escribiendo 😀

    1. Gracias a ti, Noelia, me gusta saber que hay personas que, como yo, aún aman los cuentos y valoran esos momentos especiales de compartir historias con los más pequeños…y con quién se preste 😉

      Un abrazo!

  2. ¡Pues así haré Maria! A mi no me contaron muchos cuentos de pequeña y lo cierto es que me encantan…Si alguien sabe contarlos, si alguien habla desde ese lugar profundo donde todo es posible, siempre quiero escuchar…
    Gracias por regalarnos y contarnos tantos cuentos 😀
    Un abrazo fuerte!

    1. Gracias Ángela…tú también escribes cuentos muy bonitos en tu blog…aunque no los llames cuentos, son historias que a una le dejan con esa sonrisa por dentro igual que los cuentos.
      Muchas gracias por dedicarle un tiempito a mis cuentos!
      un abrazo grande!!

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